Aquí te escribo querido corazón que marchitó su lazo con el mío.
Aquí te escribo, que te odio.
No te desprecio ni te repudio.
Sólo odio lo que me haz hecho;
después de ti me he vuelto incapaz de hablarle bonito y de cariño a alguien más.
Me entristece al fondo del alma tu desinterés,
ese te quiero mucho pero no tanto para quedarme,
aquel desaire al pensamiento y teoría que me invade y se me ocurrió contarte.
¿Desperdicié entonces mi tiempo?
Me robaste el ímpetu para estar con alguien, completamente así como estuve contigo y de pronto no estuviste más. Te robaste el tapete y no me lo devolviste, ni la decencia tuviste de decirlo de frente, sencillamente me arrojaste hielo y esperaste a que pereciera. Además, sin darte cuenta aniquilaste ese gusto de vivir que solía tener y ahora sólo lo tengo gracias a esos inventos maravillosos de aquellos científicos encerrados que buscan desmarañar lo que sólo reside en la mente humana.
Ahora tengo miedo de que me hieran igual, que golpeen de nuevo mis alas y al dejarme caer al infinito, y de nuevo caiga sola.
Lo que más detesto y odio es que no te puedo odiar, no de verdad, no de corazón. Por que aquel cariño que te dí aún reside en esas alas golpeadas y este triste corazón.
Sigo siendo tuya aunque no quiero, sigo buscando como olvidarte y no puedo.
"I think perhaps love comes from finding someone you feel utterly comfortable with, someone who makes you comfortable with yourself. It’s like…finding yourself, or maybe it’s like finding the other part of yourself." — Candice Proctor, Whispers of Heaven (via wordsnquotes)
(via wordsnquotes)
"I’m a very private person. You don’t ask, I don’t tell." — Unknown (via wordsnquotes)